En la alimentación infantil, cuando se cometen más errores y más graves es especialmente en el desayuno y en las meriendas. Nos hacemos la pregunta: Y entonces, ¿qué debe desayunar y merendar mi hijo? Y es que es el tema de actualidad esta semana… ¡Te contamos más!

Hay que tener en cuenta que a partir de los dos años, prácticamente cuando se ha completado la introducción alimentaria, los niños tienen que comer como un adulto.

La comida o la cena se puede hacer bien de manera fácil: comiendo una buena ración de verduras, un poquito de cereales, proteína de calidad y grasas saludables. Pero basta con ver los menús infantiles de los restaurantes, para darnos cuenta que también se puede hacer mal: macarrones con tomate, pechuga de pollo rebozada con patatas o croquetas con patatas.

El principal error

Es el pensar que hay productos especiales para niños o que los niños tienen que comer diferente a los adultos y dar por hecho que en el desayuno y las meriendas se tienen que consumir productos dulces, normalmente procesados. Ahí está la base de la catástrofe alimentaria infantil.

Lamentablemente, vivimos en un ambiente obesogénico, lo que significa que estamos rodeados de productos insanos que fabrica la industria alimentaria. Estos nos llegan promocionados a través de la publicidad y de estrategias de marketing en supermercados.

De hecho, el 80% de los anuncios en horario infantil son de productos alimentarios procesados insanos que contribuyen a la obesidad infantil y enfermedades relacionadas como la diabetes tipo 2.

Además, estos “comestibles” ricos en azúcar también causan problemas de déficit vitamínico (sobre todo el grupo B) y de minerales (como el calcio o el magnesio). Por otra parte, el azúcar es altamente adictivo y provoca alteraciones del sistema nervioso por las hiperglucemias (aumento de azúcar en sangre) y las hipoglucemias (bajada de azúcar en sangre). Esta montaña rusa provoca una hiperexcitación seguida de cansancio e irritabilidad.

Qué hay que evitar

Los productos infantiles procesados, incluso si son ecológicos e incluso si tienen el sello de o patrocinio de asociaciones. No son una opción para dar a nuestros hijos.

Un claro ejemplo es el caso de las galletas Dinosaurus que están avaladas por la Asociación Española de Pediatría y tienen un 21% de azúcar.

A continuación, desgranamos los principales ingredientes de los procesados que los hacen tan apetecibles y al mismo tiempo tan insanos:

  • Harinas refinadas: la base es el trigo convencional refinado con todos sus inconvenientes. Han perdido la fibra, lo que provoca una subida de glucosa en sangre rápida.   
  • Ricos en azúcar: a veces escondidos bajo otros nombres en las etiquetas (glucosa, dextrosa, maltosa, manitol, etc.) los hacen súper dulces.
  • Grasas de mala calidad: se usan las más económicas como las grasas trans o el aceite de palma para dar textura y sabor.

Acompañar las meriendas o desayunos con zumos o bebidas lácteas tampoco es una buena idea.

La mejor opción es el agua. Los zumos, incluso los naturales, son ricos en azúcares libres que hacen aumentar rápidamente los niveles de azúcar en sangre. Es muy diferente comer la fruta entera que también tiene la fibra, conserva todos los micronutrientes y es más saciante. Las bebidas lácteas también son ricas en azúcar y saborizantes.

Ideas sanas para merendar

A media mañana o a media tarde lo ideal es fruta de temporada y un puñado de frutos secos (los que quepan en una mano cerrada). Los frutos secos es mejor que estén tostados o activados (naturales y en remojo la noche anterior). Podemos ir variando: nueces, almendras, avellanas o anacardos.

También se puede optar por fruta cocida en forma de compota o manzanas al horno. También espolvorear canela y semillas trituradas de sésamo, semillas enteras de pipas de girasol o de calabaza.

  • Si se escoge comer pan, este tiene que ser de buena calidad. Esto quiere decir que esté elaborado con harina integral (mejor si son variedades antiguas como espelta o kamut). Hecho con masa madre y respetando una larga fermentación. Son los panes que nos pueden llegar a durar una semana guardados en el frigorífico.
  • Otra opción es comprarlos cortados en rebanadas y congelarlo. ¿Y de qué podemos acompañar este pan? De aguacate con semillas molidas, jamón ibérico, caballa en conserva, paté vegetal, paté de sardinas, tortilla, vegetales a la plancha, queso de cabra u oveja, etc.
  • Otras opciones menos convencionales, pero muy nutritivas y sabrosas, son el hummus con bastoncillos de zanahoria o el guacamole.

Ideas sanas para desayunar

En el desayuno es muy importante incluir grasas de calidad y proteína, porque sacian y ayudan a la concentración y al equilibrio del Sistema Nervioso para rendir al máximo en el colegio. Si también hay hidratos, estos tienen que ser de absorción lenta (cereal integral) o combinarlos con grasas de calidad o proteína para ralentizar su absorción (en el caso de la fruta o hortalizas muy dulces). Aquí van algunos ejemplos:

  • Copos de avena con leche o bebida vegetal, fruta fresca, semillas y canela.
  • Tostada de pan bueno con aguacate, paté vegetal o tomate con jamón ibérico.
  • Yogur de cabra u oveja con fruta y semillas.
  • Tortilla o huevo a la plancha con aguacate.
  • Tortilla dulce hecha con huevo, plátano machacado y canela.
  • Calabaza o boniato al horno con alguna grasa (huevo, aceite de oliva virgen, aceite de coco o semillas trituradas).

Hay que recordar que no hay alimentos propios para desayunar o merendar. Por lo tanto, las opciones de merienda se pueden dar para desayunar o viceversa.

La clave es ofrecer alimentos de calidad, nutritivos y evitar al máximo los productos procesados ricos en Kcal vacías: mucha energía, pero nada nutritivos.

Así que es importante quitarnos estas ideas preconcebidas y probar cosas nuevas. La mejor manera es dando ejemplo, así que en Naturitas os animamos a incorporar estos cambios en el seno familiar.

Share.

About Author

Licenciada en Periodismo, especializada en nutrición y salud natural. Dietista con perspectiva integrativa.

Leave A Reply