En nuestra sociedad cada vez encontramos más niños que tienen problemas con el aprendizaje de la lectura. Estos problemas a menudo tienen que ver con las áreas sensoriales, áreas motoras, áreas del lenguaje, áreas de la memoria… y una correcta interrelación entre ellas. Los problemas visuales, aunque no siempre es la causa principal, es un factor muy importante para ejecutar un buen aprendizaje de la lectura, ya que es la vía de entrada principal en el proceso lector.

A parte de la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo, existen otros problemas visuales que pueden entorpecer de forma significativa el proceso de aprendizaje de la lectura y su correcta ejecución. Estos problemas casi nunca son detectados en un examen ordinario de visión y la mayor parte de las veces pueden pasar desapercibidos.

Estos problemas visuales podrían ser:

  • Problemas de enfoque que dificultan al niño cambiar rápidamente la mirada nítida de la pizarra al libro o viceversa.
  • Dificultad para usar ambos ojos al mismo tiempo. Esto obliga a realizar mucho esfuerzo y dificulta el procesamiento de información visual.
  • Dificultad para coordinar los movimientos de los ojos, problema que se manifiesta en la mecánica lectora, perderse de lugar durante la lectura, comprensión pobre, etc.
  • Dificultad en comprender lo que vemos: tiene que ver con el procesamiento de la información visual.

El niño que no ha desarrollado adecuadamente estas habilidades visuales suele tener problemas en la lectura, escritura, matemáticas y razonamiento. Esto le puede acarrear problemas de aprendizaje y los problemas emocionales que de ello derivan.

Problemas visuales niños

Tener los ojos sanos y ver nítido de lejos no es sinónimo de tener una buena eficacia visual; dado que el 70% de la información que recibimos del mundo es visual, debemos asegurar una buena eficacia para los niños que estén pasando por un proceso tan complejo como es el aprendizaje de la lectura. En ello incluimos la coordinación de ambos ojos, el enfoque, y también la interpretación y comprensión de lo que vemos.

Las tareas escolares ponen a prueba constantemente la eficacia visual del niño, y su capacidad para procesar información a partir de los símbolos (letras, números, dibujos, etc.) y objetos situados a diferentes distancias en su espacio visual.

Los movimientos oculares y la lectura

Cuando un niño copia de la pizarra tiene que dirigir sus ojos a las letras de lejos y luego a las de cerca en el cuaderno donde está copiando. En esta actividad, los ojos tienen que realizar constantes movimientos con eficacia y coordinación. De estos movimientos dependen en gran medida la velocidad y la comprensión lectora.

Los movimientos sacádicos

Son los cambios de fijación de los ojos cuando se pasa de un objeto a otro, de una letra a otra, de una palabra a otra. También como cuando se mira de lejos a cerca y viceversa.

Una vez localizados los símbolos u objetos de interés, se pone en marcha el mecanismo de focalización para poder verlos nítidos y estables, para ello necesitamos un buen foco y una buena binocularidad (el tipo de visión en que los dos ojos se utilizan conjuntamente).

Así es como el sistema visual obtiene información. Esta se trasmite, mediante impulsos eléctricos, desde la retina de ambos ojos hasta las áreas cerebrales donde se procesa la información visual, para que se pueda comprender el significado.

Durante la realización de las tareas escolares el niño debe aprender a relacionar la visión con el resto de sentidos.

En el caso de padecer estos problemas de eficacia visual, las soluciones que propone la optometría son las siguientes:

    1. Uso de gafas si son necesarias, no sólo para corregir los defectos refractivos sino para dar más eficacia al sistema visual
    2. Terapia visual optométrica

La terapia visual optométrica

Este tipo de terapia es una serie de procedimientos clínicos que sirven para prevenir, resolver o impedir el desarrollo de problemas relacionados con el rendimiento visual y que no se pueden resolver con gafas.

  • En el caso de un niño con problemas de lectura, primero se haría una evaluación optométrica de sus habilidades visuales, es decir: enfoque, movimientos oculares, coordinación ocular y procesamiento de la información.
  • Una vez detectado el posible problema, se diseña un programa personalizado de terapia visual (su objetivo es corregir ciertos problemas o mejorar las habilidades visuales) y conseguir que el niño tenga una visión eficaz para el aprendizaje de la lectura y la escritura.
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Diplomada en óptica y optometría. Especializada en terapia visual neurocognitiva y reeducación auditiva

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