La memoria es la capacidad de recordar. Existen varios tipos de memoria: a corto plazo, a largo plazo, sensorial, etc. Las neuronas, nuestras células cerebrales, y sus conexiones juegan un papel básico en la capacidad de recordar. Cuando nacemos poseemos alrededor de 80 millones de neuronas, que se van perdiendo y a su vez regenerando. El descanso nocturno es importante para este proceso de neurogénesis (regeneración).

La memoria es necesaria para procesos de aprendizaje relacionados con la atención, ya desde la infancia. Es una función cognitiva que nos interesa mantener en forma hasta el final de nuestros días. Una persona mayor puede ser independiente físicamente, pero si su memoria falla, se convierte en dependiente, causando multitud de problemas, sobre todo, en el entorno familiar, sin olvidar el gasto que supone a la salud pública.

Así que hay que prevenir y ejercitar la memoria tanto como el cuerpo. Todas las reacciones, interacciones, conexiones y emociones forman parte de nuestro ser.

Recomendaciones para estar en forma física y mentalmente

  • Hacer ejercicio físico, ya que así el oxígeno también llega a nuestro cerebro; sin pasarnos, pero sí a diario, y si no es posible, caminar 30 minutos al día.
  • No fumar.
  • Reducir el estrés y disfrutar de la vida.
  • Tener un descanso nocturno adecuado.
  • Específicamente para la memoria: ejercitar la lectura, los desafíos intelectuales y el aprendizaje, así las células cerebrales producirán una proteína llamada Factor de Crecimiento Nervioso (FCN), que identifica a las neuronas activas y las protege de ser desactivadas. Una aplicación de móvil para estimular el cerebro: CogniFit.

La nutrición es uno de los pilares para prevenir el deterioro cognitivo porque los genes no se expresan si no se les provoca. La Enfermedad de Alzheimer (EA), emblema de la pérdida de memoria, es llamada también Diabetes III, porque, igual que la diabetes, crea insulinorresistencia, en este caso en el cerebro. Parece que la EA es consecuencia del consumo de exceso de azúcares (alimentos procesados, bebidas, zumos y refrescos azucarados).

Recomendaciones dietéticas

  • Pescado azul de calidad (caballa, sardina, jurel, bonito, salmón) mínimo 3 veces por semana, que además de omega 3 contienen vitamina B12, como toda proteína animal.
  • Vegetales de hoja verde (brócoli, rúcula, espinacas) que contienen vitaminas del grupo B y minerales.
  • Frutos rojos, como arándanos, que mejoran la memoria a corto plazo, y frambuesas, moras, etc.
  • Semillas de calabaza, con alto contenido en zinc, que mejora la memoria y las habilidades de razonamiento.
  • Frutos secos, como la nuez, tan parecida al cerebro en su forma.
  • Chocolate negro, gran antioxidante con alto contenido en polifenoles y magnesio, cacao en polvo o en nibs.
  • Aceite de coco, que además de sus muchas ventajas dietéticas, parece que detiene y previene la pérdida de memoria. Es fácil de incluir. Podemos tomar una cucharada en el café o en infusión  y también en un montón de recetas.

Suplementos nutricionales que mejoran la memoria

  • DHA: ácido docosahexaenoico, omega 3 importantísimo para el rendimiento académico y la memoria. Un déficit puede alterar el comportamiento. DHA procedente de algas si eres vegano.
  • Vitamina D3: mejora la memoria y el estado de ánimo, además de otras muchas acciones.
  • Vitamina B12 y complejo B. Importante tomar suplementos, sobre todo si eres vegetariano o si tienes problemas de malabsorción o deficiencia causada por medicación (omeprazol, benzodiacepinas, aines)
  • Ginkgo Biloba: mejora la circulación sanguínea, hace que la sangre circule fluidamente. Ojo con interacciones de medicamentos (consultar con el médico)
  • Fosfatidilcolina/fosfatidilserina: fosfolípidos para las membranas celulares y el ejercicio de una buena comunicación entre neuronas.
  • Zinc: mineral imprescindible en dosis de oligoterapia, para no competir con la absorción de cobre.
  • Bacopa monnieri: Brahmi en ayurveda. Usada desde hace siglos para el estrés físico y mental. Ayuda a la concentración y el aprendizaje.
  • Probióticos: para una función cerebral óptima, ya que el intestino es el segundo cerebro y una buena microbiota (flora) mejora la conexión intestino-cerebro.

Estas recomendaciones de suplementos nutricionales se pueden utilizar como complemento a una alimentación sana. Pide consejo a tu profesional de la salud.

Concluyendo, buenos hábitos, disfrutar de la vida y apoyarse en suplementos nutricionales, cuando sea necesario, alargan la vida útil de nuestras neuronas.

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Dietista Integrativa