La palabra DIETA viene de “dayta”, que en griego es régimen de vida y no significa hacer un régimen un perÍodo de tu vida, eso sería dietoterapia. Por eso, en general, considero mal usadas las expresiones “estar a dieta” o “estar a régimen”. Otra cosa es de lo que hablo aquí, los 3 bloques de dietas o estilo de vida, pues en alguna de ellas has de estar.

La dietoterapia puede ser para siempre o temporal. Una dieta sin gluten para los celíacos será para toda la vida, mientras que una dieta libre de histaminas lo más probable es que sea por un tiempo. En enfermedades puntuales se aplicará la necesaria a cada caso.

Las 3 tipos de dieta que seguimos los humanos para estar bien alimentados y nutridos, con grupos de alimentos que las diferencian, son las siguientes:

De esta forma podemos considerar la dieta de la Zona y la Macrobiótica no estricta como Mediterráneas, la Atkins y Cetogénica como Paleo y la Macrobiótica estricta como vegetariana. Todas tienen en común la ingesta de VEGETALES.

Hay montones de “Dietas”, por ejemplo, una dieta hipocalórica puede ser cualquiera de estas, con un consumo mínimo de grasa, mientras que una hiperproteica se acercaría más a una Paleo con límites en la ingesta de hidratos de carbono. Pero estas dos dietas, hipo e hiper, las encuadraríamos en Dietoterapia, puesto que son temporales, indicadas para ocasiones límite imposibles de seguir durante años, si no es a costa de la salud.

La necesidad de ingerir hidratos de carbono, lípidos o grasas y proteínas es común a todas. La proteína es el grupo que más diferencia una dieta de otra. Los veganos consiguen una proteína de alto valor biológico, tanto como la proteína animal, a base de combinar legumbres con cereales, aunque tendrán que añadir en su dieta la vitamina B12 y, también periódicamente, ácidos grasos esenciales omega 3, procedentes de algas marinas para veganos, especialmente pensadas para veganos y personas que les cueste tragar una perla.

Cereales: Arroz, avena, amaranto, centeno, cebada, maíz, mijo, quinoa, trigo sarraceno o alforfón, sorgo, teff, trigo (espelta, kamut, escanda, etc.)

Legumbres: Alubias y azukis (tipos de judías), cacahuetes, garbanzos, guisantes, habas, judías, lentejas, soja, etc.

Proteína animal: Huevos, carne, marisco, pescado, moluscos, huevos.

Proteína vegetal: Todas las legumbres (aminoácido deficitario: metionina), frutos secos y semillas. Además, quinoa, amaranto y trigo sarraceno, pseudocereales, con todos los aminoácidos esenciales.

Grasas o lípidos: Las grasas buenas, que a muchos asustan porque piensan que engordan, pero que cuidan tu salud, como aceite de oliva (mejor siempre virgen extra), aceitunas, aguacate, frutos secos y semillas, aceite de coco, ghee (mantequilla clarificada), pescado azul.

Cada ingesta que realizamos al día debería tener un poco de grasa, de proteína y, por supuesto, de VEGETALES. Insisto: en cada comida deberíamos de tomar algo vegetal, sin olvidarnos y sin disculpas. Frutos rojos y aguacate son indispensables para mantenernos en forma.

Que nuestra forma de alimentarnos nos marca es evidente. Alimentarnos es un acto voluntario, seamos conscientes de ello. Primero escogemos el sitio dónde comprar y luego elegimos la compra. Ojalá que todos, paleos, veggies o mediterráneos, adquiriéramos comida real, no procesada. Si basáramos nuestra alimentación en vegetales, PlantBasedDiet, tendríamos asegurado el aporte en minerales y vitaminas. Aquí un recuerdo a las algas, las verduras del mar, bastante olvidadas en la dieta Mediterránea a pesar de ser uno de los alimentos con más alta concentración en minerales.

Otro tema a tener en cuenta es que una cosa es comer y otra es nutrirnos. No podemos ordenar a nuestro organismo, porque no nos hará ningún caso: “Ojalá este dulce que me estoy comiendo ahora mismo no me produzca un subidón de glucosa sino que me haga quemar la grasa que me sobra.” Estaría bien, ¿verdad? La nutrición es la absorción de nutrientes que nuestro organismo realiza en base a su estado y obviamente en función de los nutrientes que le demos. Porque hay alimentos y comestibles, y se diferencian en su aporte nutricional. Los comestibles pueden ser muy ricos de sabor, pero muy pobres en nutrientes, por ejemplo, fresas frescas (alimento) y una chuche de fresa (comestible que no nutre) .

Para concluir, hagas la dieta que hagas, COCINA un poquito por favor! Ya que la nutrición no es a elección propia, sí que lo es aquello que comemos. Elijamos a conciencia y evitemos al máximo los platos hechos o procesados, muy fáciles de comer, sólo calentar y servir, pero que van a aportar pocos nutrientes. Sobre todo hay que evitar la comida basura que solo nos quita el hambre o produce placer. El placer comiendo es necesario, pero encontrándolo en la comida real.

Con esto no quiero decir que seamos super-estrictos con nuestra dieta. La alimentación también es un acto social y no debemos caer en el exceso de rigidez, salvo en caso de dietas restrictivas, como la glutenfree para celíacos y otras. ¡Ánimo y cuídate!

 

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Dietista Integrativa