La Poinsettia, es la protagonista indiscutible y el auténtico símbolo de la Navidad. La llegada del mes de Diciembre es cuando esta bonita planta de origen mexicano viste de rojo nuestras calles y hogares. Se ha convertido en un adorno recurrente en estas fechas, pero normalmente es desechada al finalizar las fiestas.

Sin embargo, si la cuidamos bien, podemos mantenerla para que el próximo año vuelva a florecer. Sigue leyendo si quieres saber cómo cuidar la Poinsettia.

¡Ojo! También se usa como planta medicinal para quitar mezquinos y verrugas, entre otros padecimientos. ¡Conócelos!

Indicaciones y forma de administración

Se aplica directamente para tratar mezquinos, verrugas, erisipela, herpes simple, llagas, infecciones cutáneas y heridas.

Por vía tópica

  • En hinchazones por picadura de gusanos, se ponen las hojas molidas.
  • Para las inflamaciones, se asan las hojas y se aplican lo más caliente posible.
  • Para aliviar el dolor de los golpes, se hierven las flores, se les exprime limón y con ellas se envuelve la zona dañada.

Por vía interna

  • En algunas afecciones respiratorias como anginas o tos, se usa la infusión de la flor.

Diferentes nombres

La poinsettia, Euphorbia pulcherrima es conocida comúnmente como pastora, pascuero, corona de Inca, flor de noche buena, flor de pascua o flor de navidad.

Tipo de planta

La poinsettia es un arbusto que pertenece a la familia de las Euphorbiaceas.

Se caracteriza por sus hojas puntiagudas de color verde y sus brácteas (lo que creemos comúnmente que son las hojas) y pueden ser de color rojo, blanco o rosa; éstas rodean a las verdaderas flores de la planta, pequeñas y de color amarillo suave.

Origen e historia

Es originaria del sureste de Méjico y de Centroamérica y puede alcanzar hasta tres metros de altura.

En el siglo XVI, el Códice Florentino, refiere su uso para “las mujeres que tienen poca leche”. La Sociedad Mexicana de Historia Natural en el siglo XIX, la trata para enfermedades exantemáticas (erupciones en la piel).

Es a partir del siglo XVII, que esta planta se convirtió en el símbolo de las fiestas navideñas, gracias a los anglosajones.

Cómo cuidar la Poinsettia

Cuidar una poinsettia es mucho más fácil de lo que imaginas, solo tienes que saber cómo hacerlo con estos sencillos 6 pasos:

  1. Luz: es importante que cuenten con un nivel alto de luminosidad pero evitando el sol directo.
  2. Temperatura: requiere una temperatura suave (no frío ni calor). Puede soportar temperaturas frías, pero evitar que esté por debajo de los 12ºC.
  3. Humedad: la humedad ambiental alta es fatal para esta planta. Debes evitar las corrientes de aire y la proximidad a radiadores o estufas.
  4. Riego: este es un factor determinante, hay que hacerlo cuidadosamente y no mojar ni las flores ni las hojas. Hay que ser constante y regaremos siempre que notemos el sustrato seco. Si vemos que las flores amarillean o se caen, la planta estará sufriendo un exceso de humedad.
  5. Abono: puedes incorporar abono líquido cada 15 días
  6. Golpes o corrientes: sus tallos son muy sensibles y se pueden romper con facilidad, por lo que debes tener cuidado de que no sufra golpes o corrientes.

Trucos para que florezca de nuevo

Si quieres que la poinsettia te dure hasta las próximas fiestas navideñas, sigue estos pequeños trucos que te damos a continuación:

Podar: a finales de enero se le suelen empezar a caer las hojas, es momento de podar y dejar los tallos aproximadamente en unos 10cm de largo.

Transplantar: al llegar la primavera, deberemos transplantar la poinsettia a otro tiesto mayor y renovaremos el sustrato.

Oscuridad: para que vuelva a florecer, es imprescindible que desde finales de septiembre pasen entre unas 12 y 14 horas al día en la oscuridad total; por ejemplo, puedes envolverla con una bolsa de plástico de basura oscura.

Riego: después de la floración hay que dejarla descansar durante varias semanas regándola con menos frecuencia. Puedes poner la maceta sobre un plato con agua y con unas cuantas piedras en el fondo, para que las raíces no estén en contacto directo con el agua.

¿Sabías qué?

  • El té de sus hojas y flores se puede aplicar sobre las erupciones, picaduras de insectos y problemas menores de la piel para aliviarlos.
  • Puede llegar a convertirse en un arbusto de hasta 5 metros.
  • Sus brotes tiernos pueden comerse en ensaladas o fritos en tortilla, como si fueran espárragos.
  • En 1909, la familia de Alber Ecke comenzó a cultivarla para comercializarla en California.
  • Ojo con tocar la planta con las manos, ya que su savia es irritante para piel y mucosas, incluso para las mascotas.

¡Para que estas navidades disfrutes de los tuyos como nunca! El equipo de Naturitas te desea:

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