En Naturitas, hemos hablado con el Dr. José Miguel Otermin Fagoaga, licenciado en Medicina y Cirugía con especialización en Terapia Homeopática, sobre la historia de la medicina y su opinión sobre el futuro de nuestra salud.

Resulta paradójico que el epicentro de la medicina lo ocupe la enfermedad y no la salud. Hablamos de ciencias de la salud cuando lo correcto sería hablar de ciencias de la enfermedad.

Sistema de la salud

La patología representa dos planetas principales. Este sería el esquema del llamado sistema de salud desde el que se construyen las diferentes áreas que conforman su mega estructura:

  • El diagnóstico de la enfermedad
  • El tratamiento de la enfermedad

“A los médicos se nos forma y educa para diagnosticar y tratar la enfermedad, no para atender enfermos y muchísimos menos para cuidar la salud”

El concepto de unidad funcional integradora desaparece en favor de una pedagogía que fragmenta el cuerpo en aparatos, sistemas, órganos, células y finalmente moléculas. Este punto de vista pedagógico y conceptual, nos conduce a ver la enfermedad de forma lineal, simple, mecánica, aislada del contexto.

  • Por eso la enfermedad crónica la interpretamos como el fallo de un mecanismo que necesita ser reparado
  • Y en el caso de la enfermedad aguda, casi siempre se asocia su causa a algún germen o patógeno: bacteria, virus o microbio en general, que será convenientemente bombardeado sin preguntarnos por qué éste paciente se infecta cuando los que están a su alrededor no sufren el mismo proceso.

Medicina humanista vs. Tecnomedicina

Este modelo ha hecho desaparecer la medicina humanista basada en una atención personalizada, individualizada y próxima al paciente, para dar paso a lo que conocemos como tecnomedicina, que además de haber deshumanizado la práctica, representa un elevadísimo coste económico.

Todos sabemos que la tecnología avanza día a día y los equipos médicos de diagnostico y tratamiento, obviamente tienen que actualizarse. Lo mismo ocurre en la terapéutica, donde constantemente se van descubriendo nuevas moléculas que van dejando obsoletos los hasta entonces medicamentos válidos y que obligan a diseñar otros nuevos que hacen más eficientes los tratamientos. El desarrollo de nuevos fármacos requiere de grandes medios técnicos y económicos que son repercutidos en el coste de los medicamentos.

Todo esto hace que el gasto publico en sanidad en España, en el año 201, represente el 14,5% del gasto público total, lo que traducido a euros sitúa la cifra en 70.635,7 millones.

“La medicina tiene más opciones, la primera y fundamental: cuidar la salud”. Esto es lo que postulaba Hipócrates.

Médico griego que vivió en el siglo IV a. C. considerado padre de la medicina occidental, que hizo del “Cómo vivir para no enfermar” o “Que tu alimento sea tu medicina”, el propósito de su labor práctica y didáctica.

Este mismo propósito lo encontramos en la antigua China, donde los médicos cobraban por mantener sanos a aquellos que contrataban sus servicios y cuando estos enfermaban, el médico responsable dejaba de percibir esos honorarios lo que suponía perder ingresos y prestigio profesional y social.

Ahora sabemos que los genes no se expresan solos sino que necesitan información del medio para hacerlo. Es lo que conocemos como factores epigenéticos que nos permiten, en gran medida, ser responsables de nuestra salud y autores de nuestra vida si conocemos y cuidamos los elementos que conforman sus mecanismos funcionales.

Sobre esto, los factores epigenéticos, hablaremos en próximos artículos porque su conocimiento es la llave para que podamos ser mejores y más eficientes gestores de nuestra propia salud y la de nuestros hijos, o lo que es lo mismo, menos esclavos, menos dependientes, más libres y más longevos.

Cada vez más voces dentro del campo de la investigación afirman que es posible vivir hasta los 120-140 años y morir sano, o lo que es lo mismo, alargar la vida a expensas de alargar la juventud.

El Futuro de la medicina

  • Avanzamos hacia una nueva medicina, una medicina que va a la raíz del problema de la enfermedad en lugar de quedarse en el resultado de la misma, como hace la medicina molecular, y que además nos da herramientas para prevenirla.
  • Todavía su influencia no ha llegado a afectar apenas el ejercicio práctico de la medicina, pero poco a poco irá haciéndose más presente y no dudo que llegará un día en que su protagonismo introduzca cambios que nos lleven a la medicina hipocrática, basada en el cuidado de la salud para evitar el desarrollo de la enfermedad.
  • Ahora bien, tengo que decir que soy muy optimista de cara al futuro de la medicina ya que la propia ciencia, a principios del nuevo milenio, ha acabado con uno de los grandes dogmas de la biología, el del determinismo genético que nos ha hecho creer que somos víctimas pasivas de nuestra genética.
Share.

About Author

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Zaragoza. Diploma especialización en Terapéutica Homeopática.

Leave A Reply