Cuando pensamos en embarazo, seguramente lo primero que nos viene a la mente, respecto a la suplementación, es el ácido fólico. Lo que tenemos que tener en cuenta, y mucha gente no sabe, es que se tiene que empezar a tomar antes de la concepción.

El ácido fólico es la forma sintética de la vitamina B9 (grupo B). Entre las múltiples funciones de la B9 destaca:

  • Síntesis de ADN.
  • Crecimiento y desarrollo de células y formación de tejidos.
  • Participación en la formación de glóbulos rojos y glóbulos blancos.

¿Cuándo empezar?

La situación ideal es tomar 400 µg al día de ácido fólico tres meses antes de la concepción y durante el primer trimestre de embarazo.  

La suplementación de vitamina B9 debe ir siempre acompañada de la vitamina B12, ya que si no podría enmascarar una posible deficiencia de esta última. Por esto, es recomendable tomar suplementos prenatales que incluyen B12 y otras vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales que ayudarán a la formación del feto y a la salud de la madre.

Tomar 400 µg/día de ácido fólico ayuda a prevenir enfermedades congénitas del tubo neural que implican un desarrollo incompleto de la médula espinal y el cerebro. Es el caso de malformaciones como espina bífida, anencefalia (subdesarrollo del cráneo o cerebro) o labio leporino. Es de vital importancia empezar tres meses antes para asegurar niveles de B9 correctos y favorecer el desarrollo correcto del tubo neural, que ocurre durante los primeros 28 días del embarazo.    

Si la fecundación tarda más de tres meses no hay efectos secundarios. Por contra, si se da el caso de un embarazo no planificado el ginecólogo valorará si tomar dosis más altas de ácido fólico. Recordemos que pasados los primeros 28 días ya no nos servirá para reducir las probabilidades de padecer defectos congénitos del tubo neural. Sí que favorecerá el resto de funciones de la vitamina B9.

Folatos, en alimentos

La vitamina B9 la encontramos de manera natural en forma de folatos en verdura de hoja verde oscura (como espinacas o acelgas), espárragos, frutos secos, semillas y legumbres. Aunque con una dieta bien planeada podríamos llegar a los valores requeridos de B9, la verdad es que los folatos se pueden destruir en el almacenamiento y cocciones largas o elevadas temperaturas y también hay que considerar las pérdidas en la absorción. Para asegurarnos los 400 µg diarios, la mejor es opción es suplementarnos con ácido fólico o algún suplemento multivitamínico prenatal.

Precauciones

Más allá de los tres meses se tendrá que valorar si es necesario seguir con la suplementación, ya que se ha observado que muchas madres llegan al parto con exceso de B9 y se relaciona con un riesgo más elevado de autismo en los bebés.

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About Author

Periodista y Dietista Integrativa