La henna es un tinte natural que se lleva usando desde la antigüedad y que está elaborado con las hojas del arbusto Lawsonia inermis, las cuales contienen un pigmento llamado lawsona, capaz de teñir tanto el cabello como la piel. Estas hojas se dejan secar y se trituran, obteniendo un polvo de color verdoso que al mezclarlo con agua desprende un tinte de color rojizo o anaranjado. El tinte puede estar elaborado únicamente con esta planta o en combinación con otros componentes.

La henna se fabrica generalmente en polvo, al que solamente se debe añadir agua caliente hasta formar una mezcla fluida o también en formato pasta ya listo para usar.

Una alternativa saludable a los tintes sintéticos

Al tratarse de un producto 100% vegetal está libre de componentes polémicos como la  parafenilendiamina, el amoníaco, el agua oxigenada, el  resorcinol o los parabenos, causantes de múltiples reacciones alérgicas e irritaciones.

Los tintes sintéticos abren la cutícula del cabello para que el pigmento penetre en el interior, debilitando con el tiempo el cabello y volviéndolo quebradizo, seco y sin brillo. Por el contrario, la henna actúa recubriendo la cutícula y creando una capa protectora que aporta volumen y suavidad a tu melena. Además, también es apta para la cobertura de las canas.

La permanencia de la coloración también es diferente de los tintes sintéticos, ya que en los tintes 100% vegetales el color va desapareciendo gradualmente en un periodo de tiempo de hasta 3 meses aproximadamente.

Variedades de colores

La coloración obtenida dependerá fundamentalmente del color natural del cabello sobre el que se aplica, de su estructura y del tiempo de aplicación del producto. Por ello, el color obtenido con la henna siempre será único y personal.

Hay que tener en cuenta que los tintes vegetales no aclaran los cabellos oscuros. En general, los cabellos claros obtienen un tono anaranjado más pronunciado, mientras que los cabellos oscuros adquieren una coloración caoba más ligera. No obstante, es importante seguir las instrucciones del fabricante para obtener el tono deseado.

Aunque el color de la henna es rojizo, también se comercializa combinada con otras plantas como, por ejemplo, el índigo (Indigofera Tinctoria), el amla  (Emblica officinalis), la margarita falsa (Eclipta Alba), el nogal negro americano (Juglans Nigra), la manzanilla (Anthemis nobilis) o el neem (Azadirachta Indica) para conseguir otras coloraciones y propiedades adicionales como el fortalecimiento capilar o efectos antibacterianos.

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Máster en Nutrición y Salud.

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