¿Qué estrategias podemos seguir para comer sano si tenemos un presupuesto ajustado? Cada vez hay una preocupación mayor por comer sano, pero al mismo tiempo no queremos que se nos dispare el gasto de la compra semanal. ¡Toma nota de nuestros consejos y lo conseguirás!

1. Come comida real

Antes de empezar, hay que hacer una reflexión global del tipo de alimentación que llevas y que es para ti una alimentación saludable.

  • Analiza tu compra y elimina todos los alimentos procesados que en realidad son superfluos y nos encarecen la cesta de la compra. Estamos hablando de todo los que está manipulado por la industria y que poco tiene que ver con una alimentación real.
  • Elimina galletas, bollería, refrescos, aperitivos, etc. Apuesta por comida real.

Sí que podemos incluir conservas que nos pueden facilitar la vida cuando no tenemos tiempo para cocinar. Es el caso de legumbres o pescado azul pequeño envasado, por ejemplo.

2. Compra fruta y verdura de temporada (fresca y local)

La base de la alimentación tienen que ser las hortalizas y las verduras. Si, además, compramos las que son de temporada serán más baratas, porque no se tiene que forzar una producción de invernadero ni traerlos de la otra punta del  mundo.

Por no hablar de la mejor calidad del producto porque es lo que da la tierra en cada época del año y también para nuestra salud porque la nos aporta los nutrientes que necesitamos en este momento.

3. Súmate a una cooperativa de consumo ecológico 

Si quieres ir un paso más allá y que tus frutas y verduras sean ecológicas, una muy buena opción es sumarte a una cooperativa de consumo ecológico.

  • Cada semana podrás recoger una cesta con una selección de lo que está justo en el punto de maduración: de la huerta a tu casa.
  • Seguramente, descubrirás un montón de verduras que conocías, y al evitar intermediarios, te gastarás lo mismo que en verdura convencional, pero será ecológica.
  • Además, es una manera de crear lazos con personas con tus mismos intereses y también valorar el trabajo y dedicación de los agricultores que malvenden su cosecha para que cada intermediario se lleve su parte.

4. Revisa tu despensa 

Lo que nos hace gastar más dinero son todos estos alimentos que se nos ponen malos y los tenemos que tirar.

  • Así que antes de ir a comprar revisa los armarios y la nevera.
  • Ten ordenadas las conservas por fecha de caducidad. Y luego, mira los productos frescos que te han quedado de la semana anterior para no comprar de más.
  • También hecha un vistazo al congelador para no comprar más alimentos que puedes descongelar y usar durante la semana.

5. Planifica tu menú semanal 

Una manera de ahorrar dinero es tener pensado el menú semanal para comprar justo lo que necesitas.

Si, además, aprovechas un día a la semana para cocinar puedes hacer más cantidad para comer varios días o incluso para congelar para asegurarnos comer sano durante la semana. Es lo que se conoce actualmente con el término inglés batch cooking.

Podemos tener avanzados varios platos como caldo, cremas de verduras, cereal integral o legumbres. Así ahorrarás tiempo y no caerás en tentaciones ni compras extra de última hora para salvar una comida

6. Come dos o tres veces por semana legumbre 

Recuperemos las costumbres de nuestros abuelos. Antiguamente, el acceso a la carne era más limitado y solo se la podían permitir una o dos veces por semana.

La legumbre es una fuente proteica muy interesante y mucho más económica que la carne.

La podemos consumir tanto en invierno en potaje como en verano en ensaladas, entre otras preparaciones. Hay muchísimas variedades de judías, lentejas, garbanzos, azukis, etc, y, al contrario de lo que se cree, no engordan.

7. Huevo, proteína de alto valor biológico 

  • Otra opción para aportar proteína es comer huevos ecológicos (número 0). Es cierto que son más caros que los convencionales, pero no hay punto de comparación con su calidad.
  • Si se calcula el precio de un huevo ecológico (0,40 €) y se valora como un alimento que aporta proteína completa, veremos que en realidad vale pena. Es una combinación perfecta de proteína de alto valor biológico y grasas de calidad.
  • Sí que es importante cómo se cocina para aprovechar todos sus beneficios. Tiene que estar la yema cruda y el blanco cuajado (tiene antinutrientes si está crudo).

La mejor opción es a la plancha con dos gotas de aceite, pasado por agua o poché. Evitar cocinarlo frito o demasiado hervido porque se oxidan las grasas.

8. Reaprovecha las sobras 

La comida es sagrada y no se tira nada.

Si no te ha sobrado suficiente cantidad para que sea un plato completo, lo puedes combinar con algo más para el día siguiente o darle un toque diferente.

Por ejemplo, una verdura al vapor, se puede pasar por la paella al día siguiente con un poco de aceite de coco o revuelta con huevo.

Complementarla con cereal, legumbre o algo de proteína. Se pueden hacer croquetas, sopas o patés.

¡Imaginación al poder!

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About Author

Licenciada en Periodismo, especializada en nutrición y salud natural. Dietista con perspectiva integrativa.

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