¿Sueles comer fuera de casa a diario? ¿Eres de los que va de restaurante cada día o prefieres llevar el tupper con comida casera? Si eres de este último grupo, ¡estás de enhorabuena! Esta opción supone un ahorro considerable para los que comen diariamente en la oficina o los que no tienen tiempo suficiente para salir fuera. Por esa razón, se trata de una tendencia cada vez más extendida en las empresas. ¡Comer sano en la oficina sí es posible!

Te contamos las 4 claves para elaborar tu menú sano, económico y súper apetecible para comer en la oficina:

Menú semanal

La clave principal es tener un poco de organización y elaborar un menú semanal. A la hora de almacenar la comida, puedes dejarla en la nevera durante un par o tres de días, o sino, congelarla en raciones individuales (en último caso).

Para no descuidar tu alimentación, equilibrar, ir variando y disfrutar de lo que comes, la mejor solución es pensar que alimentos comprar para toda la semana y organizarlos por días. Ejemplo, los lunes: día sin carne y preparar unas legumbres en su lugar.

Aquí podrás ver una receta perfecta para tu tupper.

Tupper de cristal

El cristal, al contrario que el plástico, nunca cambia el sabor de los alimentos; los conserva al 100% y no desprende partículas perjudiciales. El plástico tiene muchos detractores, ya que suelta partículas del polímero Bisfenol A*.

Trabaja la base del plato

Prepara una buena selección de alimentos base fáciles de combinar entre sí: arroz, pasta, legumbres, verduras, carnes y pescado, salsas… Puedes organizarte y dedicar un día a tener bases hechas, guardarlas en la nevera o en el congelador (según lo que sea). Una manera óptima de aprovechar el tiempo, es poner en marcha el horno o la olla mientras haces otras actividades en casa. Piensa que si tienes buenas bases preparadas, organizar el tupper a diario no te llevará más de 10 minutos.

Nota: no es recomendable congelar los tuppers de la semana (aunque facilitaría mucho el tiempo), ya que no todos los alimentos aceptan la congelación de la misma manera y suelen conllevar un escape importante de nutrientes, sabores, texturas. Así que siempre será más sano y apetecible comer alimentos que no han sido congelados.

Puedes preparar las siguientes bases y tenerlas listas para unirle salsas o ingredientes sueltos:

Aliños y salsas aparte

Una vez tenemos la base, solo tendremos que buscar un aliño, una salsa o ingredientes sueltos, especiales para esa base en concreto. Siempre se pueden preparar ensaladas al gusto: cogemos nuestra base, por ejemplo legumbres, y le añadimos frutos secos, fruta, tomates, aceitunas…

Es bueno tener algún aliño de tu gusto ya listo en la nevera; puedes usar tarros pequeños de cristal. Piensa en los sabores que más te gusten y guárdalos. Desde albahaca, limón y naranja, eneldo, salvia, hierbas provenzales, pimentón. Luego, puedes añadir frutos secos como por ejemplo avellanas, nueces o anacardos troceados.

¡Los aliños se conservan muy bien en la nevera y dotan de alegría los platos! Recuerda siempre aliñar el plato justo antes de comer, no antes.

*Estudio Bisfenol A.

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