El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales, según la Asociación Española Contra el Cáncer de mama (AECC). En España se diagnostican al año unos 25.000 nuevos casos de cáncer de mama, que representan casi un 30% del total de todos los tumores femeninos.

La incidencia es más baja que en otros países como Estados Unidos, Reino Unido, Países Bajos, Bélgica Alemania, Francia o Suiza, pero va en aumento año tras año. La mayoría de los casos se diagnostican entre los 35 y los 80 años, con una incidencia máxima entre los 45 y los 65 años.

Diagnóstico precoz

Los organismos oficiales recomiendan la autoexploración y la mamografía periódica para detectar el cáncer en etapas iniciales (in situ; en el interior del conducto mamario) ya que las posibilidades de curación son prácticamente del 100%.

La mamografía permite detectar lesiones en la mama hasta dos años antes que sean palpables. En estadios precoces se pueden aplicar tratamientos menos agresivos, que dejan menos secuelas físicas y psicológicas. En España, la supervivencia global a los 5 años del diagnóstico es del 83%, por encima de la media europea.

Hay visiones más críticas que apuntan a un sobrediagnóstico del cáncer de mama en las mamografías de cribado. El doctor Juan Gérvas apunta que cada vez se diagnostica más cáncer de mama, pero la mortalidad no decrece en proporción similar. Según Gérvas, los “cánceres de sobrediagnóstico” son los de crecimiento lento y no agresivo que nunca se difundirían por la sangre (metástasis) ni producirían la  muerte de la paciente, pero aún así son extirpados.

Si existen antecedentes de cáncer de mama en la familia puede ser interesante pedir un estudio de genético, pero la gran mayoría de casos se atribuyen a los hábitos de vida y las causas ambientales, que pueden marcar el detonante para que se llegue a desarrollar o no.

Hábitos de vida

El riesgo de padecer cáncer de mama se puede reducir siguiendo los siguientes consejos:

  • Evitar el sobrepeso y la obesidad, especialmente tras la menopausia.
  • Practicar ejercicio físico, al menos 4 horas a la semana.
  • Evitar el consumo de alcohol continuado.
  • Evitar el tratamiento hormonal sustitutivo tras la menopausia (parches de hormonas).
  • Trata de no exponerte a la contaminación ambiental y a tóxicos persistentes (cosmética, productos de limpieza, pesticidas, etc)
  • Gestión del estrés: el estrés sostenido debilita el sistema inmune y sistema digestivo y aumenta la formación de radicales libres.
  • Descanso suficiente y sueño reparador.

Alimentos a evitar

  • Embutidos y carne procesada.
  • Azúcar y carbohidratos refinados y procesados (harinas y cereales blancos).
  • Lácteos.
  • Consumo de soja.
  • Procesados en general.

Alimentación a potenciar

-La dieta preventiva se debe basar en hortalizas y verduras, a ser posible ecológicas. Hay que consumir dos raciones al día que ocupen ¾ del plato. Las hortalizas y también las frutas nos aportan antioxidantes y compuestos bioactivos como la clorofila, que ayudan al sistema inmunitario y a la neutralización de posibles carcinógenos.

-Alimentos con propiedades anticancerígenas: crucíferas como brócoli, col, kale, coliflor (glucosinolatos), ajo y cebolla (compuestos azufrados), apio y perejil (rico en clorofila y apigenina), frutos rojos (antociadinas), aguacate, semillas de lino (lignanos y ácido a-linolénico), nueces y zumo de granada.

-Micoterapia: las setas shiitake, maitake y reishi son conocidas por sus propiedades inmunomoduladoras y anticancerígenas. Se pueden comer o también hacer tratamientos más potentes con suplementación.

-Te verde: la infusión reposada de 10 minutos de hojas de te verde sin fermentar aportan gran cantidad de polifenoles que evitan la formación de nuevos vasos sanguíneos para el tumor.

Las cocciones también son muy importantes. La mejor opción es al vapor, cocidos o plancha. Hay que evitar las frituras, braseados y microondas. En el doradito que tanto nos gusta se han formado acrilamidas (reacción de Maillard) que es potencialmente cancerígena. Es el que se da en las patatas fritas, galletas, pan tostado y, en general, en los productos sometidos a altas temperaturas.

Otras ayudas

-Cuidar la salud hepática para garantizar la eliminación de tóxicos.

-Kalanchoe: planta anticancerígena gracias a los bufadienólidos que sanan células dañadas. No consumir más de 30 g de hoja fresca por día.

-Salvestroles: se activan en el interior de células cancerígenas que inducen a su detención o muerte. Hay muchas frutas y verduras con salvestroles, pero para llegar a cantidades preventivas es mejor con suplementación.

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Licenciada en Periodismo, especializada en nutrición y salud natural. Dietista con perspectiva integrativa.

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