El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH), se define como un trastorno en el inicio de la infancia que comprende un patrón persistente de conductas de desatención, hiperactividad e impulsividad. Desde el punto de vista médico hay mucha controversia y hay opiniones contrapuestas de los expertos respecto al diagnóstico y tratamiento.

La vertiente dietética está poco estudiada y muy a menudo desacreditada. Lo que está claro es que la salud intestinal es clave para tener una buena salud global y en caso de TDAH es de vital importancia. Se ha estudiado que hay una relación bidireccional entre la microbiota intestinal y los trastornos mentales, con lo que se conoce como el eje intestino-cerebro. La composición de la microbiota afecta a los neurotransmisores, a nuestro comportamiento y a nuestro estado emocional, que también repercute en la composición de nuestras bacterias.

Alimentos a evitar

  • Trigo moderno: más allá del gluten, el mayor inconveniente del trigo actual son todas las modificaciones que ha sufrido y la forma en la que se elaboran los productos (refinados, sin respetar la fermentación y levaduras industriales). Sería el caso del pan tipo baguet que daña al intestino.
  • Lácteos: la proteína de la leche (caseína) genera un efecto opioide modificando el comportamiento en un grado más o menos importante. Esta proteína también daña al intestino.
  • Azúcar y refinados: generan una montaña rusa de subidas y bajadas de energía que alteran el comportamiento, la atención y la motivación.
  • Aditivos (colorantes y conservantes): pueden causar intolerancias que inflaman y dañan el intestino.
  • Aspartamo (edulcorante): provoca apoptosis neuronal. El consumo continuado puede provocar dolor de cabeza y otras alteraciones del cerebro. Está presente en refrescos o chicles sin azúcar.
  • Procesados: quitando procesados, eliminamos todos los aditivos, azúcares invisibles, proteína de gluten, lácteos o soja.
  • Pesticidas, herbicidas y metales pesados: tóxicos que alteran la microbiota intestinal.
  • Estimulantes: como el chocolate o los refrescos de cola (sobre todo si hay hiperactividad).

Combinaciones fatales

  • Aspartamo y glutamato monosódico (potenciador del sabor): esta combinación reduce los niveles de dopamina (provocando déficit de atención y confusión) y serotonina (causando insatisfacción, rabia y enfado). Es el caso de Cola cero y snacks salados tipo: ganchitos o bolitas de queso.
  • Azúcar y glutamato: hiperexcitación neurológica. Por ejemplo: refrescos o zumos industriales y snacks salados. 

Alternativas saludables

Os proponemos alternativas para algunos de los alimentos más conflictivos: trigo, azúcares y lácteos.

  • Pan integral: elaborado con masa madre y 8 horas de fermentación (reduce los antinutrientes). Mejor si es un cereal antiguo como la espelta pequeña Scanda. Si queremos evitar el gluten, podemos optar por pan de trigo sarraceno.
  • En el caso de los dulces, hay que reeducar el paladar: fruta, fruta desecada, miel cruda, azúcar panela o hojas de estevia.
  • Kéfir eco de cabra: también se pueden consumir de manera esporádica, lácteos de cabra u oveja ECO fermentados.

Alimentos que debemos potenciar

La base de la alimentación tienen que ser las hortalizas, ya que son la fuente más importante de antioxidantes, vitaminas, compuestos bioactivos y fibra fermentable que alimenta nuestra microbiota intestinal. Los tubérculos y la patata enfriada en la nevera durante la noche, también son fuente de fibra soluble con efecto prebiótico (alimento para las bacterias amigas).

Para mejorar la salud intestinal y nutrir el Sistema Nervioso también tenemos que asegurar el aporte de:

  • Grasas saludables: semillas, frutos secos, aceites (oliva, coco o de semillas vírgenes) y aguacate.
  • Omega 3: pescado azul pequeño (caballa, sardina, boquerón, anchoa o jurel), aceite de lino virgen o nueces.
  • Vitaminas del grupo B y magnesio: todas las semillas naturales, crudas o tostadas.

Más allá de la alimentación, hay que hacer un tratamiento emocional con un abordaje global, que tenga en cuenta la familia y la escuela para ver el motivo de ciertos comportamientos y no centrarnos sólo en qué hace o no hace el niño.

Otras ayudas

  • El kuzu con pasta de umeboshi, es muy interesante para evitar trastornos digestivos. Disolver una cucharada de postre en un vaso de agua. Lo ponemos en un cazo al fuego, removemos todo el rato sin que llegue a la ebullición. Cuando esté transparente, servir en una taza y añadir una puntita de pasta de umeboshi del tamaño de una lenteja. Se puede tomar tres veces al día (antes de cada comida).
  • Los probióticos ayudarán a restablecer el equilibrio de la microbiota y así mejorar la salud intestinal y del sistema nervioso.
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Licenciada en Periodismo, especializada en nutrición y salud natural. Dietista con perspectiva integrativa.

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