Inicia septiembre y también inicia el nuevo curso escolar, y para los que no vamos al cole, otro curso más en la Universidad de la Vida. Para muchos, me incluyo, este cambio es tan importante o más que el año natural.

Las épocas de vacaciones, tanto largas como cortas, dan opción a ver con perspectiva cómo es nuestra rutina: si nuestros objetivos se van cumpliendo, si cabe algún proyecto más… Septiembre es un mes de transición y comienzos. Seguro que alguna idea, por pequeña y poco importante que sea, te ronda en la cabeza.

Pequeños cambios ahora, grandes logros a futuro

Como Dietista integrativa voy a hacer unas reflexiones de salud que espero te interesen y que aproveches para sumar a tus objetivos.

  • Rebaja la ingesta de azúcar.
  • A los que tomáis bebidas con gas y azúcar (sin dar nombres de marcas): rebajar hasta evitar. El agua con hielo y limón está buenísima. Es la única bebida que realmente quita la sed. Las bebidas light tienen aspartamo o sacarina, que conviene evitar.
  • El alcohol en exceso: suele reflejarse en obesidad abdominal, es un elemento importante en el riesgo cardiovascular y en triglicéridos elevados.
  • Evitar los zumos de frutas envasados, tienen muchísimo azúcar. Las meriendas de niños y adolescentes están plagadas de estas bebidas. ¡Mucho mejor la fruta entera a mordiscos!
  • El desayuno típico de cereales con azúcares añadidos es una mala manera de empezar el día; tan mala como con bollería. ¿Qué tal un cambio a copos de cereales con frutas y leche de coco, avena o arroz? O un bocadillo de pan bueno con aguacate. Hay montones de ideas saludables para desayunar.

 ¡No olvides las frutas y verduras!

Aumenta la ingesta de verduras y frutas, y juega con el color de las recetas.

  • Lo ideal es tomar verdura en las dos comidas fuertes del día, y fruta por lo menos una vez al día. ¡No valen los zumos envasados como fruta!
  • En problemas de estreñimiento es un básico.
  • Incrementa la riqueza de la flora intestinal (microbiota), son prebióticos.
  • Busca en el mercado las verduras y hortalizas que la temporada ofrece, de proximidad y/o ecológico mejor.

Prueba cosas nuevas

Incluye en tu dieta alimentos de los que has escuchado hablar pero que no te has atrevido a probar. Algunos pueden ser estos:

Reduce el consumo de procesados

Evita al máximo procesados y refinados. De vez en cuándo no es grave, pero si que es preocupante como base de tu dieta.

¡A la cocina!

Cocinar es un “acto revolucionario”, además está de moda.

  • Disfruta de lo que comes, desde el momento en que lo compras hasta el que te lo llevas a la boca.
  • Si vives en familia, integra esta actividad y distribuye funciones, así será más divertido.

¡Muévete!

  • No hace falta apuntarse a un gimnasio para hacer ejercicio. Hay buenas ideas en internet, ejercicios hipopresivos, isométricos, sentadillas bien hechas y planchas, saltar a la comba; cualquier movimiento que te saque de la vida sedentaria. Cada hora u hora y media en el trabajo, para, y haz 30 sentadillas, que tardas un par de minutos.
  • En consulta siempre recomiendo un entrenador personal para hacer bien los ejercicios y evitar lesiones.
  • Camina y pasea todo lo que puedas.

Vida social y familiar

  • Si tienes problemas contigo mismo o con los demás, busca ayuda, hay buenísimos terapeutas esperando que recurras a ellos.
  • Si tienes problemas de imagen, te sobra o te falta peso, acude a un profesional de la salud especializado en dietética (Dietista-Nutricionista y/o Técnico Sup. en Dietética/Dietista).

Sé uno con la naturaleza

  • Aprovecha el contacto con la vegetación que tenemos en los parques de las grandes ciudades y en los alrededores. Si vives en el campo lo tienes mucho más fácil.
  • Esa vitamina D de la que casi todos tenemos menos de la que nos vendría bien. Se soluciona tomando el sol tan solo unos minutos al día sin protección solar y comiendo grasas saludables. El colesterol y el sol son los responsables de la producción de vitamina D en tu cuerpo.

Cuidado con los fármacos

Intenta rebajar la medicación, de acuerdo con tu profesional de la salud, ya que hay veces que estamos años tomando una medicina que nos recomendaron para un momento especial y allí se quedó.

  • Haz una lista de los medicamentos y los suplementos que tomas para poder enseñar a tu médico de familia, pero también a los especialistas y profesionales de la salud. Llévala siempre encima por si hiciera falta.
  • Revisa esa lista con tus médicos y profesionales de la salud, analítica en mano, porque seguro que algo se puede cambiar.
  • Pide la opinión de tu profesional de la salud cuando quieras integrar el medicamento o el suplemento que te recomendó tu cuñada o un amigo.

¡Feliz curso 2017-2018 y mucha salud!

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Dietista Integrativa