Las variedades de arroz que existen alrededor del mundo son numerosas. Cada una de ellas nos regala sus propiedades específicas y nos inspira para preparar diferentes platos. Variedades más redondas para risottos y arroces al horno, o por el contrario variedades más largas y aromáticas de orígenes cálidos para salteados o ensaladas. Sin duda, la cantidad de variedades de este cereal es sorprendente y nos indica su adaptabilidad a diferentes climas y culturas, así como su alto valor nutricional.

Desafortunadamente, con la industrialización, el arroz y otros cereales empezaron a refinarse. Esto quiere decir que la cáscara protectora del grano, donde residen la mayor cantidad de minerales y de nutrientes se elimina para consumirlo. Es muy interesante  volver a consumir el arroz entero, como se ha hecho durante la historia del ser humano agricultor para aprovechar todo su potencial.

Hoy concretamente vamos a usar y conocer una variedad de arroz salvaje: el arroz rojo. Una variedad específica de las montañas del Himalaya, sur del Tíbet y sur de la India. A los arroces salvajes, se les atribuye como características específicas una menor cantidad de almidón y más ligereza y frescura, por lo que los usaremos en ensaladas y salteados.

La receta de hoy está inspirada en el típico arroz tres delícias de los restaurantes asiáticos, espero que te guste.

Ingredientes

  • Arroz rojo salvaje 1 vaso
  • Col rizada 3 ó 4 hojas
  • Dos zanahorias (o tres si son pequeñas)
  • Maíz (de bote o natural, según disponibilidad)
  • Setas Shitake
  • Rúcula (al gusto)
  • Sal marina
  • Aceite de oliva

Elaboración

  1. Ponemos a remojo el arroz una hora antes
  2. Ponemos las setas a remojo si las hemos escogido secas.
  3. Cocemos  el arroz hirviendo una parte de grano por dos de agua. Empezamos la cocción a fuego alto y cuando rompa a hervir, añadimos sal marina, bajamos el fuego y tapamos la olla. Esperamos alrededor de 30 minutos, hasta que el grano esté a nuestro gusto. Es importante no desechar el agua de la cocción, pues en ella se perderían gran parte de los nutrientes. Si al pasar los 30 minutos todavía queda agua, espera  un poco hasta que se absorba.
  4. Aprovechamos mientras se cocina el arroz para escaldar el repollo. Cortamos a tiras tres o cuatro hojas grandes y verdes. Ponemos agua en una olla pequeña a fuego alto y cuando empiece a hervir introducimos las hojasl y observamos como su verde característico se vuelve más intenso. A continuación, retiramos las hojas y las reservamos. El tiempo de escaldado va al gusto de cada uno, pero no debemos excedernos para que las propiedades se queden en la hoja y no en el agua (alrededor de unos 30 segundos).
  5. Cortamos en juliana dos zanahorias, dos cebollas y 5 setas Shitake ( frescas o secas ) Ponemos un wok al fuego y una vez caliente añadimos un chorrito de aceite. Cuando este esté caliente salteamos la cebolla y la zanahoria. Es importante que la cantidad de aceite sea poca y que estemos constantemente removiendo. Queremos que las verduras queden doraditas por fuera pero con  consistencia, por eso no añadiremos sal hasta el final.  Cuando la cebolla y la zanahoria estén a nuestro gusto añadimos las seta Shitake y un poco se soyu.
  6. Cuando el arroz esté cocido lo añadimos al wok para que se saltee un poco junto con las verduras. Añadimos también el maíz y removemos.
  7. Finalmente, añadimos la col escaldada, la rúcula cortada muy fina y ya podemos servir!

Aprende un poquito más…

  • En la cocina energética decimos que el arroz es el cereal más “centrado”. Su composición sodio-potasio es muy similar a la de nuestra sangre y por eso es el cereal más completo.
  • Además, por ser un cereal, su principal aporte es de hidratos de carbono y no proteínas, pero el arroz tiene la mayoría de los aminoácidos esenciales para nuestro cuerpo, por lo tanto a nivel proteico también es muy completo.
  • Es muy interesante incluir las setas Shitake en platos donde usamos aceite, pues nos ayudan a descargar grasas del cuerpo.
  • Cuando cocinamos verduras al wok lo que buscamos es que se nos queden crujientes, por eso solo añadiremos sal al final de la cocción, pues la sal hace que las verduras saquen su agua impidiendo que se queden con ese toque crujiente.
  • El uso de sal cruda no es muy recomendable, por eso hemos “salado” las verduras con salsa de soja.

*Receta vegana y sin gluten.

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